jueves, 29 de agosto de 2019

Poema en prosa, defensa de la oscuridad.



Vi los puñales de sus ojos oscuros, me los quisieron clavar. Trataban de ocultarse en la intolerancia de la ignorancia, en el falso poder elitista de la falta de humildad, de creerse sabia por ser vieja. Ella, no podía manejar que se acercaba el final del camino, el pozo de la culpa de su destino. Y no sabía, que cuando la miraba a la cara, en su profunda mirada, yo la veía. Miré dentro, muy adentro. Sin querer, me contaban la verdad; allí, no se podía ocultar. Ensalzaba su juicio y ostentaba su bondad y sin ser odiada, daba cabida al odio. Pero no me importó, porque me enseñó o aprendí, no lo sé. Y torné la oscuridad, ¿cómo?.
No dejándome impregnar. Defendiendo mi moral, sin dejarme llevar, pero siempre protegiendo a quienes quiero de verdad. Aun mil puñales me claven yo no me dejo llevar. Porque sé que si lo hago, se ve mi debilidad y si he de sacar mi espada, con paciencia aguardaré a ese adecuado momento, sin daño colateral.
Así protejo a los míos, así ese día, a dos demonios maté. Al que me quiso matar y al que más yo le temía; al que dentro yo llevaba, al que no puedo mentir, y no sé si sigue vivo.
Julio Valverde “Lute”

martes, 7 de mayo de 2019

Querían sin querer saber.

Creí que encontré el camino.
Me atreví y agarré el sendero,
donde luchaba el guerrero.
Aguantaba, a la luz, la mirada,
aunque el destello lo cegase
y la pupilas negras quemaran.
Valiente el niño guerrero,
no se dejaba engañar.

Pero la fe lo hizo débil.
Quizás, nunca supo amar.
Amor que mueve el mundo,
que acabó en el inframundo
y ni Dante, ni Bocaccio,
lo pudieron rescatar.

No me cuentes más secretos,
pues son solo tu verdad,
las armas de este guerrero
no son las que necesitas,
no te defienden del mal.
Se crearon para amar,
y aunque inmenso su poder,
no sirven para perdonar.

Si mi ayuda reclamas,
cojo mi espada sagrada,
esa de la cruz gastada.
La que la gente piensa.
Que se forjó en la oscuridad.
No tiene miedo a matar.
Y si un alma salvo con ella,
pago el precio sin dudar
aunque mi debilidad sea.
Ni el “papa”, Florencia o Roma.
Ni la “santa” inquisición;
me pueden amedrentar.

Mas no me pidas quimeras,
porque me lanzo a la mar;
y puede ser que me pidas
lo que nunca supe dar.
Muchas veces al guerrero
no se le debe exigir,
que luche en cien mil batallas,
hay guerras que no son suyas
y no las debe librar.

Por favor dile Angelita;
dile, hermana de la cruz,
que soy persona de luz.
Si no supe demostrar
ni a mi Yegua, ni a mi espada.
Si no supe a la altura estar,
es que mi fuerzas menguaron
porque creí que en mi bohío,
yo me podía posar.
Yo podría descansar.

sábado, 27 de abril de 2019

Vuela libre, vuela alto.

Y quiso volar.
Sin saber que sus alas
aún no estaban reparadas.
Y quiso cantar.
ignorando que sus cuerdas
aún estaban fracturadas.
Y quiso emigrar.
Sin saber dónde está el norte,
con miedo a volar hacia el sur.
También quiso amar.
No es que el mundo no entendiese
que su plumas eran frágiles…
es que mundo no entendía
que no era una águila real,
que era un ave celestial.
Y no entiende al hombre blanco.
El tiempo sin fecha de caducidad.
Solo es fuerte; si en ella creen,
solo brilla en libertad.

Julio Valverde "El Lute"

lunes, 18 de marzo de 2019

Mi flamenca.



Vengo a traerte un joyero,
que yo guardo de verdad.
Para que tu alma perciba,
que mi mirada es real.
Mira bien dentro de él,
fija limpia tu mirada,
no dejes atrás tu bondad,
barre bien antes de entrar,
echa un poquito de sal.

Si miras tras el cristal
se abrirá una puertecita
y ahí podrás encontrar.
Un reloj que para el tiempo,
un vino que hace olvidar,
unas sábanas al viento
y un lienzo donde pintar.
Para que tu alma me vea,
que yo también sé amar.
Estribillo
Te voy a dar lo que tengo
Yo, lo guardo de verdad
para que tu alma perciba,
que mi mirada es real.
Y te daré
un reloj que para el tiempo,
un vino que hace olvidar,
unas sábanas al viento
y un lienzo donde pintar.
Para que tu alma me vea,
que yo también sé amar.
Julio Valverde, "Lute".

lunes, 26 de noviembre de 2018

Ausencia.



Ausencia, como me duele tu ausencia.
¡Historia! y quién escribe la historia.
Incertidumbre que lenta mata,
el no saber dónde estás,
Saber si estás vivo o muerto.
Por no conocer jamás;
ni juicio, ni tumba, ni puerto.


Ausencia, como me duele tu ausencia.
¡Historia! y quién escribe la historia.
La luz que se aleja al final del camino,
con sangre grava las calles de mi destino.
El olor que deja el polvo de la indecencia
de los grises, grilletes de la obediencia,
el dolor obsceno de la insolente paciencia,
que la ignorancia olvidó.

Julio Valverde Lute.

jueves, 8 de noviembre de 2018

¿Dónde estás mi amor?





 

 
La luna preñada tras los hombres de azul.
¡Se llevan mi sol!, que trajinan en ayunas.
Su hermano escondido protege su vida,
Se pierde la luz en el horizonte,
engullendo el ocaso las tripas del alma,
del honor y el aire.
Y me das a cambio, horror y hambre.
Devuélvanme el traje para guardarlo
que la estrellita rubia de mis entrañas
pueda venerarlo.
Déjenme llevarlo a un trocito de tierra
que tengo en el campo.
¿Dónde estás mi amor? que te estamos buscando
Que la luna y el sol trajeron estrellas y estas estrellitas
que ya somos planeta y queremos enterrarlo.
Julio Valverde Lute.

jueves, 25 de octubre de 2018

Yo sueño en flamenco





Se le cayó la vida, se le perdió su alma.
No supo recogerla, la arrastra la corriente
del río de barro; egos, culpas y reproches.
Sin fuerzas, ni talante, mirando al horizonte.
Refugio de soledad y pensamiento.
Que a veces la cura, a veces locura;
que a veces la calma es oscura y otras,
rugen tormentas de ansia impaciente,
a cambio, la paz del inframundo,
de la obsesión que mueve el mundo.
De la divina comedia de la realidad.
En tiempos la gente bailaba al compás.
Y a veces se le olvida la razón
y otras, por tangos te toca el cajón.

Julio Valverde Lute.